Un proceso es la secuencia de tareas que lleva un procedimiento de principio a fin. KuFlow se encarga de decirle a cada uno —persona o máquina— qué le toca y cuándo.
Alguien realiza una actividad. Defines qué información necesita y qué debe devolver al terminar: campos o documentos.
Una integración con otro sistema. Un worker hace el trabajo e informa del resultado en la propia tarea.
Un robot opera otros sistemas como una persona, para cuando no hay forma limpia de integrarse. Compatible con conectores RPA habituales.
Los flujos sencillos se montan de forma visual. Los complejos, con muchas reglas, se definen con código: así no te peleas con cajas y flechas que se quedan cortas en cuanto el procedimiento se complica.
Si una tarea automática necesita un sistema que no está disponible, el proceso no se rompe: espera y reintenta hasta que vuelve. Sin intervención manual.