Cualquier tarea de un proceso puede asistirse con IA. Le das un contexto y unas instrucciones, y te devuelve la información ya ordenada y lista para revisar.
Qué información necesita la IA y qué tiene que hacer con ella.
Encajan exactamente en los campos de la tarea, listos para revisar.
Lee el documento del contexto y rellena el formulario automáticamente.
El criterio final siempre es humano, y todo queda trazado.
La IA propone; la persona decide. Sirve para leer una memoria, comprobar un certificado o rellenar un expediente sin teclearlo uno a uno.